sábado, 1 de agosto de 2015

'Delincuente'

Vi que el imputado por quemar a un hombre en Hualpén fue detenido de nuevo por robo menor, días después de haber quedado libre.

Tiene 17 años.

No sé si creo en los absolutos. Antes veía todo blanco o negro, pero con el tiempo entró luz y me di cuenta que la vida es más fácil de entender si aceptas los grises. Nadie es bueno para siempre, nadie es malo para siempre. Las oportunidades, gente que te quiera cerca tuyo, constancia, trabajo y motivación son las cosas que te ayudan a seguir un buen camino o al menos a intentarlo. Es un equilibrio constante.

Hay gente que no tiene oportunidades y que no puede creárselas porque no tiene autoestima, ni apoyo, ni seres queridos que te levanten en lugar de tirarte para abajo. Hay gente que comete delitos una y otra vez, se la pasa entrando y saliendo de la cárcel porque la sociedad no tiene ningún otro papel para ellos que el de 'delincuente' o porque tampoco quieren cambiar sus vidas porque simplemente no le ven el sentido. No tienen voluntad, y la voluntad nace de la esperanza de que algo bueno te va a pasar porque te lo mereces. Ahí es cuando hay que preguntarse si los llamados 'delincuentes' alguna vez tuvieron alguna alegría o sensación de justicia en sus vidas; si alguna vez sintieron que, como todos los seres humanos, también se merecían cosas buenas.

De agresores pasan a ser cartas para políticos, que consideran que la delincuencia es lo peor que le puede pasar a la sociedad mientras la sociedad vive sabiendo (y a veces prefiriendo olvidar) que estamos en el año 2015 y todavía hay campamentos a lo largo del país. Gente que vive literalmente en la basura que nosotros botamos, entre todas las cosas que desechamos y que ellos llaman hogar. Si eres alguien que viven al margen de la sociedad y sabiendo que existe ese nivel de miseria y que las cosas no cambian por más que algunos hagan lo posible para mejorarlo, es difícil no sentir desdén hacia los que sí tienen.

Tiene 17 años y quemó a alguien. Hace poco leí una frase del Papa Francisco en que le pedía a sacerdotes que perdonaran a mujeres que habían abortado, diciéndoles "rechacen el pecado, no al pecador". No soy católica pero sí me gustan las buenas ideas, y debo decir que ese punto de vista me pareció muy positivo. Te invita a pensar que hay una solución o al menos un camino a mejorar las cosas.

No hagamos mierda a este cabro por lo que hizo, preguntémonos por qué hizo lo que hizo, y cómo podemos evitar que alguien más llegue a ese nivel de desesperación y apatía. El mal se combate con el bien, la apatía con la empatía. No desechemos a la gente ni ignoremos nuestra humanidad. Más empatía.

miércoles, 7 de enero de 2015

Legislar Internet

Hace unos años, alguien decidió que el noticiero central necesitaba más reportajes. Se decidió que las noticias duras, tanto nacionales como internacionales, no eran lo que la gente quería. Esto lo supieron porque bajaron unos puntos en el arcaico People Meter, porque en la tele los espectadores son una cifra y no consumidores de contenido.

Así nacieron los reportajes en los noticieros. El hombre o mujer ancla pasaron de ser los informantes a ser los tíos que te cuentan anécdotas o datos que habrían sido muy interesantes en la era pre-Google, donde la única manera de enterarte de nuevas tendencias o de lo peligrosas que pueden ser las escaleras mecánicas en los malls era viendo tele o leyendo una revista. Hoy no queremos datos de la tele. ¿Qué credibilidad tiene un medio en que tenemos los rostros que tenemos? 

Por favor.

Y no pasa solo en televisión. Los diarios más leídos de este país ganan su pan con el exceso de portadas que cada vez tienden más a lo anecdótico, a veces a lo humillante, y casi siempre a lo trivial.

Internet llegó para defendernos y llenar ese espacio de curiosidad y hambre de contenidos nuevos, frescos, y que apelan a nuestros intereses personales como ningún otro. El futuro no va a llegar con el skate (o hoverboard para los que sa’en) de Marty McFly ni con los autos voladores de Los Supersónicos. El futuro, el presente y el pasado están viviendo libremente en internet. 

***

Tenemos una sola plataforma donde podemos encontrar los contenidos que queremos, y la Ley de Medios pretende complicar la emisión de opiniones de medios online como El Mostrador con un proyecto de ley cuyo proceso está siendo pagado por nuestros impuestos. La excusa es regular e igualar los medios online con los offline, lo que tiene tanto sentido como decir que el Club Providencia es lo mismo que Facebook. Esto empieza con dificultar la tarea de los medios online y sospecho que eventualmente llegará al control y censura de los mismos. 

Todo porque no les gusta lo que ese medio está diciendo de la clase política del país.

El solo saber que los que presentaron y apoyan el proyecto creen que las leyes del mundo offline se aplican a Internet nos demuestra el desfase que existe entre los que están en el gobierno y la ciudadanía. ¿Cómo es posible que personas que tuvieron educación universitaria y que se supone tienen el criterio para mejorar el país no saben lo que es Internet? ¿Acaso es porque es más fácil inventar maneras para regularizarlo que crear un proyecto que facilite superar la pobreza, o encontrar la manera de dejar de ser un país donde a la mayoría le pagan 8 cuando necesitas 10 para vivir y tienes que endeudarte, o buscar alternativas para mejorar el transporte público, o fiscalizar a las empresas para que dejen de hacer lo que quieran con nuestros datos personales, o de ponerle atención de una vez por todas al miserable sistema carcelario, o cualquier otra manera de hacer que la vida en sociedad sea más llevadera?

Al mismo tiempo, cuando observo nuestra clase política me hace mucho sentido que no entiendan el concepto de internet. Uno de los mejores regalos que nos dio esta plataforma es la posibilidad de colaborar con otras personas. De memes, a foros, a sección de comentarios, todos queremos compartir ideas. Los políticos no hacen eso con gente que no sea de su partido y, aún así, solo con gente de su bando dentro del partido. No son todos, claro, pero de que existen, existen. No cruzan a la bancada del frente - aunque en campaña siempre prometen que lo harán - porque están preocupados de lo que pasa en su propio territorio. Como no saben ni pretenden colaborar, porque no vaya a ser que por dar una opinión te hagan la cruz en el partido, quieren controlar lo que otros dicen en un medio que simplemente no entienden. Ni siquiera pueden anticipar las consecuencias que podría traer presentar un proyecto así; es como si quisieran provocar a los hackers.

Creo que todo se reduce a que simplemente no saben qué hacer con las opiniones de la gente. No saben cómo tomárselas. No sé si es por falta de autoestima, por inseguridad, por gravedad, por carencia de sentido del humor, por ego o qué. Quizás es una mezcla de todas, pero creo que la razón principal es la absoluta desconexión que hay con la sociedad. No con la gente, sino la nueva sociedad que puede existir en una oficina y en internet al mismo tiempo.

¿Por qué quieren legislar en internet? Porque quieren saber quién dijo tal cosa. Quieren los datos del representante legal de un sitio para tenerlo identificado. Esa información se puede preguntar en un sector que se llama “Contacto”; aparece en la mayoría de los sitios y lo lindo es que si quieren te responden y si quieren no. Lo que realmente quieren con este proyecto es entorpecer la libre expresión plantando una semilla de paranoia en cada persona que quiere encabezar un medio online, sea existente ahora o en el futuro.

Si no podemos tener canales de televisión con editorial propia realmente definida y considerando que ni siquiera tenemos televisión digital, no pueden meterse en el único lugar donde sí está permitida la libertad de prensa. En el mundo offline hay que pedir permiso para informar; internet nos permitió tomar el derecho sin preguntarle a nadie.

No es necesario controlar al emisor desde el gobierno por miedo a que la gente malinterprete el mensaje, porque finalmente ese es el punto. Basta de subestimar al receptor. Lo hacen en la tele (“¿y si hacemos un programa con un poco más de contenido?” “No, a la gente no le interesa eso; necesitamos escote, futbolistas, tallas doble-sentido de 1994 y que de repente suene un ‘cueeeek’”), lo hacen en la prensa escrita (9 de cada 10 portadas de LUN son anecdóticas y no noticiosas, y La Cuarta va por el mismo camino), y ahora quieren ‘regular’ los medios online. Porque la gente puede entender mal. Porque la gente no sabe discernir. ¿Saben cómo se arregla eso?

Con educación.

El discernimiento se aprende. Nadie te puede regalar inteligencia, y tampoco la estamos pidiendo, pero lo que sí se puede hacer es enseñar a pensar. Enseñar a estudiar ideas de una manera neutral. Enseñar a observar conceptos y a relacionarlos. Algunos lo pueden hacer con más facilidad que otros, pero todos somos capaces de realizar un análisis. Ese proceso se afina con educación, con libros, con buenos profesores, con entender que debatir no es pelear, que opinar distinto a alguien no significa que esa persona es tu enemiga, pero es difícil que ese entrenamiento llegue a nuestra sociedad cuando los parlamentarios no son capaces de colaborar de una manera que se ajuste a los tiempos. Sin darse cuenta continúan fomentando una sociedad individualista donde no pensamos en el bien del resto, sino en nuestros sentimientos personales con respecto a lo que dice un medio online. Si mejoráramos la educación no tendrían que preocuparse de la opinión de la gente, porque una opinión sería solo eso y no impediría que veláramos por el bien común. Con educación sabríamos más, y entenderíamos que lo que le hace bien al resto nos hace bien a todos.

Pero todavía no saben lo que es internet y pareciera que no tienen interés en saber.

miércoles, 26 de noviembre de 2014

Repetición Sin Aprendizaje

Una de las definiciones más citadas de locura es repetir un comportamiento una y otra vez esperando un resultado diferente. Si buscamos un ejemplo no hay que mirar más lejos de la cámara de diputados y el congreso.

Personalmente, no milito en ningún partido porque todos tienen algo que me gusta. Como dijo el gran Chris Rock, "nadie es una sola cosa. Cualquier persona que dice lo que es antes de escuchar un problema es un idiota. Soy conservador para algunas cosas, y para otras soy liberal." Me identifico muchísimo con esa idea y no creo ser la única. En Chile nuestra primera opinión política importante está relacionada con el golpe militar, y si bien nací en dictadura, no la viví. No por eso siento menos empatía por los afectados. No por eso apruebo lo que pasó. Muy por el contrario. Es un problema del pasado y la vida continuó para todos, pero es difícil olvidar la herida que más dividió al país cuando tantos de los protagonistas de la Unidad Popular y de la dictadura continúan ocupando puestos públicos a casi un cuarto de siglo del regreso a la democracia.

No me gustan los partidos, mucho menos las coaliciones. No me entra en la cabeza que los demócrata cristianos se hayan aliado con los comunistas, pero la unión hace la fuerza. Dos partidos que no tenían relación en los setenta andan de lo más amigos en el siglo XXI. Quiero dejar claro que me gusta la colaboración, pero todos sabemos que no lo hacen para colaborar. Se unieron para tener más peso en la balanza y desequilibrar a la Alianza por Chile. Otra coalición sin colaboración. Todos podemos simpatizar con un lado o el otro, pero no se permite la objetividad si integras la cámara de diputados. No piensas, obedeces al partido.

Al pertenecer a un partido de inmediato pasas de ser objetivo a un objeto; una ficha para apostar, una carta para cambiar, otra pieza en un tablero de ajedrez. Pasas de defender ideas a defender ideologías. Antes que cualquier cosa se espera que seas DC, o UDI, o socialista, o PPD, o RN, o comunista. Pero en el esquema más pequeño y el más grande eres una persona, y por pertenecer a un partido te predisponen a siempre estar insatisfecho con las ideas de tu rival.

Los candidatos presidenciales siempre dicen "me encantaría trabajar con gente de otros partidos." Llámenlo marketing o un sincero interés en tener más diversidad, pero al fin y al cabo no funciona porque tu partido JAMÁS te permitirá trabajar para el 'enemigo'. Y es que al final hay que entender que no sirve de nada tratarnos de enemigos entre compatriotas o servidores públicos solo porque pensamos distinto. Cualquiera puede tener una opinión, pero no cualquiera puede tener una idea que va a hacer un cambio. Hay quienes proponen, pero también están los que militan solo para estar de acuerdo con alguien, para pertenecer a algo.

Al mismo tiempo hay que tener en cuenta que no es llegar y meterse en la política. Tienes que atravesar muchas barreras y saltar muchas vallas para obtener un puesto público. No todos son igual de encantadores, ni con la misma inteligencia y las habilidades varían tanto como en la vida del resto de los simples mortales. El problema es que en lugar de poner todas esas virtudes al servicio de una causa común (aunque en teoría, la causa somos nosotros), la amenaza de alguien que cree en otra manera de hacer las cosas termina entorpeciendo el proceso de mejorarlas.

Tenemos dos bandos que pelean diariamente con palabras y cuñas despectivas que buscan atacar al contrincante en lugar de proponer una salida. Tenemos 120 diputados, pero sólo hay dos voces. A veces, tres. Tenemos  gente como Andrés Zaldívar, que fue ministro de Frei... Montalva. Hoy es ministro de Bachelet. Décadas en un puesto público, y mientras agradezco su servicio al país al mismo tiempo siento que hay que refrescar la parrilla. Es cierto que la experiencia es la mejor de las virtudes en este tipo de trabajo, pero no es necesario ejercer para ser un aporte. Una cosa es entender al país, otra cosa es entender una generación y la que le sigue.

Gobernar raramente es buscar soluciones para un problema inmediato. La mayor parte del tiempo se invierte en mejorías a largo plazo para que las generaciones que vengan tengan una mejor calidad de vida. Todo es gradual. Por esto me parece importante que la gente que lleva más de 30 años en un puesto legislativo sepa cuándo retirarse y darle el puesto a alguien nuevo, con nuevas ideas, con otras experiencias, con una nueva energía. El gran pecado de la juventud es la falta de experiencia y su gran virtud las ganas de proponer, y en el caso de la madurez es renunciar a ideas nuevas y la experiencia adquirida en el camino. Tenemos que tener un poco de las dos.

Porque no les creo nada a los políticos. No les creo porque cuando abren la boca no están diciendo sus palabras, están repitiendo una idea que les alimentaron. Y luego opinan porque eso los hace sentir independientes, pero opinan de una manera que complace a su equipo. Creo que es mucho más importante defender que militar. Defender implica pasión, preocupación, empatía. Militar es obedecer y pelear, aunque muchos prefieren verlo como una lucha. La verdadera lucha es destruir el "nada va a cambiar" y reemplazarlo por "hay que hacer algo."

Hay que exigirle a los candidatos a transparentar de dónde vienen las donaciones a sus campañas. Quiero saber a quién le deben favores, con quién van a ser más permisivo, con quién van a hacer un trato para construir una nueva carretera u hospital o un túnel.

Hay que pedir que se elimine el binominal porque solo refuerza el problema. Este nefasto sistema funciona de tal manera en que al final del día lo que importa es un partido o coalición y que una persona con ideas no merece el mismo reconocimiento electoral. Somos un país cuya clase política no quiere prescindir del binominal porque les haría perder credibilidad y, eventualmente, poder.

Hay que ser más objetivos. Olvídate de las caras y voces de Coloma, Bachelet, Lavín, Escalona, Vallejo, Piñera, Zaldívar, Rossi, Larraín y escucha sus ideas. Escucha lo que proponen. Opina, pero no los descartes para siempre solo porque no estuviste de acuerdo con ellos. Son solo algunas de las personas que pertenecen a nuestra fauna política y van a seguir ahí hasta que no descubramos a alguien nuevo, así que lo mínimo que podemos hacer es darles el beneficio de la duda. Ideas, no ideales.

Hay que tratarse con más respeto. En Chile tenemos un problema de clasismo gigantesco y es una de las grandes cosas que nos dividen y que los políticos integran ingeniosamente a su discurso para ganar simpatía social. Dejemos de definir a las personas como cuico o flaite o rasca o paltón, dejemos de atacarnos por haber nacido donde nos tocó y si vamos a criticarnos que sea por lo que hacemos contra otros, no por como nos vemos o hablamos. Por supuesto que nos burlamos del otro, pero créanme que es mejor reírse con alguien que de alguien. Dos risas son siempre mejor que una. Cuando el resentimiento y el prejuicio comiencen a disiparse las energías de los políticos serán dirigidas a algo que nos puede beneficiar a todos en lugar de ponernos frente a frente a insultarnos incansablemente.

Siempre repetimos que nada va a cambiar y creo que inconscientemente nos asusta pensar en todo lo que cuesta realizar ese cambio. Pero, ¿qué es más fuerte, la falta de ganas de hacer un cambio o los beneficios y bienestar colectivo que ese cambio podría traer para todos? Tenemos que mirar para el lado, y no para compararnos y encontrar razones para descartar a esa persona que piensa distinto a ti, sino para descubrir que los dos quieren algo mejor, aunque sea de una manera distinta. Concentrémonos en la meta y no nos perdamos en los detalles del proceso porque los solucionaremos cuando nos sentemos a conversar objetivamente.

Todos creemos tener la mejor idea hasta que escuchamos una mejor. No hay que sentir envidia ni resentir a los que nos intimidan, hay que dar gracias de tener a alguien que te empuje a superarte, a ser mejor, a pensar las cosas de una manera distinta. Eso es colaborar. Eso es empatía.

Hay que hacer algo.


martes, 18 de noviembre de 2014

Reglas Básicas De Convivencia (En Transporte Público)

A continuación, algunas reglas que me parecen básicas para que no andemos tan estresados y gruñones luego de utilizar transporte público. Agreguen las suyas en los comentarios.


En El Metro
  1. Si no te vas a bajar en la estación que viene, no bloquees la puerta ni reacciones de manera molesta si alguien dice "permiso" porque debe bajarse.
  2. Si se bajan tres, cabe uno más. No me mires con cara de tres metros porque debes darte la molestia de apretarte un poco dentro del vagón para que más gente pueda llegar al trabajo a tiempo.
  3. Me encanta que pololees, pero no te pongas a agarrar en la puerta o lugares donde claramente estás bloqueando el paso.
  4. Tu bolso no necesita sentarse. 

En La Micro
  1. Todos saben que no estás durmiendo. Levántate y dale el asiento a alguien que de verdad lo necesite.
  2. No eches la foca porque te piden que pagues el pasaje. Sabes que estás equivocado. Paga y para el escándalo.
  3. Trata de ser más cordial. No eres el único que está cansado, y pedir permiso para bajar no es un insulto. Estamos en una micro. Si subimos es porque eventualmente tenemos que bajar.

En La Ciclovía
  1. No te detengas a revisar tu celular. Si es realmente necesario, muévete a la vereda.
  2. La ciclovía no es para caminar después de almuerzo con tus amiguis de la pega.
  3. La ciclovía no es una vereda más despejada, es una civlovía.
  4. LA CICLOVÍA NO ES PARA CAMINAR.

miércoles, 11 de diciembre de 2013

Mujer, Rompe El Silencio

Me da rabia Michelle Bachelet.

Ahí tenemos a una mujer con una historia de vida extraordinaria, que vivió en Villa Grimaldi, que fue ministra, que fue la primera mujer presidente en Chile, que tuvo un cargo importantísimo en la ONU, que está a punto de convertirse en presidenta de nuevo, y que goza de un carisma y simpatía que parece escapar de la mayoría de nuestras figuras políticas.

Ahora les pregunto, ¿pueden recordar una frase de Bachelet que haya resonado con ustedes? ¿Ha dicho algo que los inspiró, que les dio esperanza en el futuro? No. No, porque habla y habla pero no dice nada. En los debates o cuando la pillan de improvisto se confunde, se da vueltas, se tupe y sus argumentos vagan sin piedad pululando entre comodines como "...para la mujer" e "igualdad", pero cierra todo con una sonrisa.

Estamos hablando de un personaje literalmente histórico para nuestro país. Como mujer chilena, no tengo muchas personas de mi género para admirar. Si me dicen que tenemos una mujer en el sector público que tiene el currículum que menciono en el primer párrafo, lo lógico sería pensar que Bachelet es digna de admiración.

¿Dónde está el "no preguntes qué puede hacer tu país por ti; pregunta qué puedes hacer tú por tu país (John Kennedy)"? Aunque sea que algo que suene más como frase para el bronce, como "a veces... hay que escuchar la voz del pueblo (el Puma, ignorante)"? Cualquier frase o discurso que nos ayude a acordarnos de tu voz cuando lo dijiste y de cómo nos sentimos cuando lo escuchamos por primera vez.

Lo mismo puedo decir de los políticos hombres. No logro recordar frases interesantes o inspiradoras por parte de ellos, y el único que tuvo un gesto memorable fue inmortalizado por un dedo. Pero Michelle tiene una responsabilidad más grande aún. Es mujer en un país que aún tiene tendencias machistas, tanto en actitud como en sueldos, y lograr ser la presidenta. Michelle no es creyente y por lo mismo es un milagro que haya sido electa por un país que aún se considera religioso, que haya estado donde estuvo y que ahora regrese a nuestro país para liderarnos de nuevo. 

Es una responsabilidad inmensa. ¿Es injusto exigirle a Michelle Bachelet que sea más elocuente que sus pares masculinos? Tal vez, pero alguien tiene que dar el paso más duro para que las demás podamos avanzar. Nunca se me va a olvidar cuando mi padre me dijo "si estás en una situación privilegiada, tienes que trabajar el doble para merecer lo que tienes." 

No le pido a Bachelet que diga discursos como los de Obama, pero sí que se muestre más. Está tan preocupada de no quedar mal con los partidos que la apoyan que al hablar no le sale la voz. Quiero que me inspire, que me de esperanza para el futuro, que contrate a un gran escritor de discursos y que nos deje con al menos una cuña que le pueda mostrar a mi sobrina de 5 años y decirle "escucha esto" con orgullo. Vamos, Michelle. Tienes 4 años para decir algo memorable.

"Con gran poder viene gran responsabilidad", dijo el tío del Hombre Araña.

Tiene razón.